miércoles, 13 de febrero de 2013

La prueba que faltaba

Los conocíamos bastante bien, pero no quedaba claro su potencial real. Sabíamos de la calidad de sus futbolistas, pero apenas los habíamos visto exigidos en una gran noche, una de las de verdad, una de esas noches que a menudo marcan un antes y un después en un equipo. El actual Paris Saint-Germain es muy diferente de ese bloque al que se le escapó el título de la Ligue 1 hace unos cuantos meses. Y esta noche, en Mestalla, en una eliminatoria de Champions, ha confirmado las sospechas de los más optimistas.

Se podía intuir cuando cerró la fase de grupos recibiendo al Porto, en el partido que definiría el primer puesto del grupo A. Si bien es cierto que ambos equipos estaban clasificados, el PSG demostró su solidez y oficio ante un rival que siempre resulta incómodo. Entonces el 4-4-2 de Ancelotti en el equipo parisino no estaba tan trabajado ni consolidado, pero sirvió para ganar y conseguir la primera plaza del grupo. El rendimiento mostrado en ese partido por parte del conjunto francés fue bastante superior al del encuentro que enfrentó a ambos equipos un par de meses antes. Poco a poco las piezas de Ancelotti empezaban a encajar.

Luego pasaron las Navidades y, como siempre, llegó febrero y con él la Champions League. Era la hora de las eliminatorias y el PSG las recibía con un equipo que mezclaba jugadores veteranos y curtidos en multitud de batallas con noveles en partidos de máxima tensión europea. Sin embargo, su primera mitad en Mestalla va más allá de la experiencia de sus futbolistas o la calidad técnica de los mismos, ya que han demostrado que este equipo ya está hecho y definido a falta de pequeños matices. Sin Thiago Silva ni Motta, que apuntaba a titular, el PSG impuso su fútbol en Valencia, con un juego sobrio, serio y especialmente eficaz. Lo hizo con un 4-4-2 con Verratti protegido por Matuidi, omnipresente en el robo, y con Pastore y Lucas Moura como jugadores de banda, implicados ambos tanto en el trabajo defensivo como en el despliegue ofensivo. Además de contar con Lavezzi e Ibrahimovic, bastante acertados en ataque, a pesar del lunar que supone la expulsión del sueco en el tiempo de descuento.

Pero si algo resulta especialmente llamativo es el partido del brasileño Lucas Moura, de 20 años, jugador con el que van a tener pesadillas los futbolistas valencianistas durante varias noches. Además de ayudar al lateral de su banda, Jallet, sus carreras fueron imparables para el rival. Una vez arrancaba, por muy atrás que iniciara la galopada, nadie le podía atrapar. Y si salía algún jugador para cortarle el paso, él soltaba el balón o lo regateaba. Duró 52 minutos en el campo, pero ya ha superado mis expectativas y me ha dejado con ganas de volverlo a ver en un partido de esta exigencia o incluso mayor.

Lo mismo ocurre con este PSG, un equipo cada vez más maduro. A pesar del marcador de 1-2 -al final algo corto por las ocasiones del equipo francés, pese a la mejoría del Valencia en el segundo tiempo- han jugado a un gran nivel, especialmente en la primera parte. Y apetece seguirlos viendo en partidos que estimulen a sus mejores jugadores, porque si confirman el pase a los cuartos de final pueden ganar a cualquiera.

domingo, 10 de febrero de 2013

Una jornada en Breda

Hierbij ontvangt u de door u via Internet bestelde kaart(en) voor de wedstrijd NAC Breda - PEC Zwolle. Wij wensen u alvast een prettige wedstrijd!

Breda es una ciudad muy simpática. Sus casi 180.000 habitantes ya estaban celebrando el Carnaval el pasado sábado y, entre otras cosas, se veían personas disfrazadas entre las viejas casas del centro histórico, con guías turísticos vestidos con llamativos trajes que combinaban el naranja y el rojo representativos de la ciudad, junto a banderas de los mismos colores. Aun así, en la ciudad también se veía escondida alguna bufanda blanquiazul entre la ropa de abrigo. Además, como turistas, se agradecían detalles como la entrada gratuita a la Grote Kerk, sólo en estas fechas, que suponía un buen modo para hacer tiempo para el partido que se disputaba unas horas más tarde. Tamaño mediano, bastante población pero suficiente como para no resultar agobiante, negocios de distintos tipos, lugares para comer... en definitiva, un buen sitio para pasar un día entero. Poco importaba que fuera la segunda opción y que unas horas más tarde el Feijenoord visitara Tilburg, situada a pocos kilómetros de allí.

Sólo con su recepción Breda ya nos hizo olvidar lo que no íbamos a ver, ya no pensábamos en Clasie, Trindade de Vilhena o Graziano Pellè, sino en ver si el PEC Zwolle podía jugar a un nivel similar al de su visita a Eindhoven o observar con curiosidad al NAC para ver de qué armas disponía. Breda enamora con su primer contacto, prácticamente al bajar de la estación. Más allá de su enorme aparcamiento de bicicletas, algo común en los Países Bajos, hay imágenes que no dejan a uno indiferente. Avanzar entre las primeras calles de la ciudad y encontrarse con una "A" gigante como la de la foto inferior le saca la sonrisa a cualquiera. Lástima que no nos topáramos con una "B" cerca del NAC Stadion, llamado oficialmente Rat Verlegh en honor al mejor jugador de la historia del club, uno de los miembros del equipo campeón en 1921.

Una "A" a modo de Google Maps nos recibía nada más entrar en Breda
Tras el paseo de rigor por las calles más céntricas y con la mente puesta durante un rato en una ciudad cuyo nombre pudiese haber adoptado un club de un país bastante lejano, se iba acercando la hora del partido. Una de las incógnitas era ver si el estadio estaría repleto de aficionados disfrazados del mismo modo que los bredase que paseaban por la ciudad durante la tarde. Eso no ocurrió, ya que sustituyeron las bufandas de carnaval por las amarillas de su equipo. Algunos aficionados también hacían cola en la tienda oficial del club cerca de una hora antes del partido para comprar la suya junto a un par de extranjeros que querían otra de recuerdo, protección contra el frío y camuflaje en la grada. La cola, dentro de un local pequeño, organizado de manera muy poco eficiente y totalmente desbordado, con sólo una caja registradora, hizo que llegásemos a nuestras posiciones con el partido ya empezado, aunque sólo fueran dos minutos de retraso, y sin conocer las alineaciones. Aunque lo que más lamentamos fue perdernos el momento en que se lanzaron las tiras de papel amarillo, de un modo similar a la de los campos argentinos. También nos sorprendió la grada elevada y el bar que había debajo, con un par de pantallas que emitían el partido para que nadie se perdiera ningún detalle durante su transcurso si bajaba a comprar algo, principalmente patatas, un bocata o alguna cerveza.

Y el partido fue un buen reflejo de lo que es la Eredivisie, aunque la primera parte no fue especialmente vistosa por las limitaciones técnicas de ambos equipos. Además, Danny Verbeek, uno de los jugadores a los que más me apetecía ver, se lesionó en uno de los primeros lances del juego. Dominó el PEC Zwolle con un fútbol algo rígido, pero prudente. Toque corto y sin demasiado riesgo para ir metiendo al equipo local en su campo e ir ganando confianza. El NAC intentaba salir a la contra, pero le costaba horrores recuperar el balón y enlazar tres o cuatro pases seguidos. Los centrocampistas no se podían asociar y los delanteros estaban muy lejos, aunque en algunos tramos conseguían responder al dominio de los visitantes. El 4-3-3 local era contrarrestado por un Zwolle en el que Pluim, delantero centro ante el PSV, jugó en la posición más retrasada del centro del campo, ejerciendo de ancla para que Drost pudiese soltarse en ataque. Benson estuvo bastante bien partiendo desde la media punta y Avdic jugó una gran primera mitad, apoyando el juego de su equipo con notables toques de espaldas a la portería contraria. En los primeros 45 minutos siempre se impuso al defensor que le perseguía.

El Zwolle fue superior en la primera mitad, pero una jugada lo cambió todo poco antes del descanso. Pérdida ridícula del portero ante la presión de Lurling y el disparo del jugador del NAC es detenido por el brazo de Broerse, que fue expulsado. Penalti y 1-0. Empezaba el espectáculo de Lurling y el festejo del graderío del NAC Stadion.

Primera jugada de la segunda parte, saca el NAC Breda y a los 35 segundos marca el 2-0. Vaselina de calidad del veterano Lurling que parece que se va fuera pero que acaba golpeando en el larguero. El balón le cae a Nemanja Gudelj, que lo empuja para anotar el segundo. No hay que investigar demasiado para saber que Nemanja es uno de los favoritos de la afición. Su foto estaba enmarcada y puesta a la venta en la tienda oficial del club y los aplausos y cánticos de la afición parecen ser algo habitual para él. Si no hiciera tanto frío incluso apostaría a que su camiseta es una de las más populares. Además, él es canterano del club y su padre Nebojsa es el entrenador desde hace poco tiempo. Nebojsa Gudelj ya jugó en el NAC (1997-2005) después de haber pasado por el Logroñés y Leganés. Unos ocho años y casi 250 partidos con el club al que ahora entrena y donde está sacando buenos resultados.

Con el 2-0 y el rival con un hombre menos, la segunda parte fue muy cómoda para el NAC. El calor del público se manifestaba a través de cánticos y saltos que se concentraban en la grada donde atacaba el equipo en la segunda mitad, la de los seguidores más fieles, que vivieron el partido entero de pie. Tampoco faltó la ola, que dio un par de vueltas al estadio. Aunque quizás la anécdota del partido sucedió cuando un disparo se marchó muy alto y el balón cayó en las manos de la afición del sector mencionado anteriormente. La pelota no fue devuelta al campo de inmediato, sino que empezó a rodear el estadio, con los aficionados que se la pasaban entre ellos, algunos con una fuerza excesiva. El balón recorrió uno de los fondos y la tribuna lateral antes de que se perdiera entre las cabezas de aficionados locales. El partido había pasado a ser algo secundario, pero la diversión y satisfacción de los aficionados con su equipo era total. Entre todo esto llegó el tercer gol, tras una muy buena definición de Hadouir. Entonces todos esperaban la irrupción del chico de la bandera amarilla que recordaba el resultado para el orgullo de los aficionados locales. Partido cerrado, el NAC ya sólo esperaba la posibilidad de salir al contraataque para marcar el cuarto pero sin arriesgar más de la cuenta.

Una bandera anunciando el resultado recorría el estadio tras cada gol local
Entró Furdjel Narsingh, hermano del jugador del PSV Luciano, que tuvo unos minutos y no vimos a Valpoort, jugador cedido por el Heerenveen, pero ya poco podían cambiar. La imagen del Zwolle tras la expulsión fue algo pobre, incapaz de crear peligro con uno menos, aunque con su primera mitad quedó claro que hay equipo para no descender porque tienen bastantes virtudes: buenas zurdas las de Drost y Achenteh -notable la del segundo a balón parado-, el juego de espaldas de Avdic, las apariciones de Benson desde la segunda línea o el más que correcto partido de Pluim en una posición poco habitual para él. El NAC, por su parte, supo jugar con el partido de cara y vimos lo mejor de Buijs y Gudelj, amos del centro del campo con espacio y tiempo para pensar y ejecutar. Aunque el mejor, de largo, fue Lurling, que empezó jugando de delantero pero que pasó a la banda derecha tras la lesión de Verbeek. Estuvo muy activo por su banda y tiró del equipo en todo momento. Era el jugador más creativo del NAC, el más capacitado para improvisar y hacer algo distinto, como sucedió en la jugada del segundo gol. A sus 35 años sigue pesando muchísimo en uno de los equipos modestos de la Eredivisie.

Con el pitido final, tras no añadirse ni un minuto de descuento, llegó la vuelta de agradecimiento de los jugadores y el regreso a casa. Bicicletas que iban a toda velocidad apartando a los peatones si hacía falta y coches que lucían con orgullo la banderas de su equipo. Satisfacción general del aficionado con el juego de su equipo y con la buena racha que atravisesa el NAC, que se ha visto frenada este fin de semana. Aun así, el estadio se llenará el próximo sábado. Llega el Heracles y habrá descuentos (entradas a 5€) y ofertas para celebrar el Carnaval, con packs para los socios que incluyen hasta cuatro entradas y tres litros de cerveza por 20 euros más. La cerveza, como no podía ser de otra manera, irá en vasos conmemorativos del centenario del club (1912-2012).

Haber dormido muy poco la noche anterior, llegar a casa pasadas las doce de la noche por el retraso del tren e incluso haberse perdido los instantes previos al partido poco importaba una vez metido en la cama. La sensación de haber acudido a ver un partido de liga holandesa lo superaba todo y hacía olvidar que incluso ese partido no había sido la elección inicial. Pura Eredivisie en un duelo que no deja de ser una disputa entre dos equipos muy modestos para alejarse del descenso. A pesar de que cinco o seis equipos peleen por el título, quedan otros doce que también existen y a los que, desde la distancia, sólo podemos ver a través de resúmenes de relativa longitud. NAC Breda y PEC Zwolle son dos de ellos y aunque tengan sus evidentes limitaciones, proponen soluciones. Y como rezaba la carta que acompañaba a las entradas, la que ha abierto este texo, y la propia frase inscrita en el tíquet de entrada, vimos un prettige wedstrijd. Un muy buen partido de fútbol en una ciudad agradable y recomendable.

viernes, 1 de febrero de 2013

La base del futuro peruano

Perú jamás ha estado en un Mundial sub 20. De hecho, la última vez que la selección quedó entre los cuatro primeros clasificados del Sudamericano de la categoría fue en 1975. No obstante, mañana (domingo) tienen la oportunidad de igualar este éxito tan lejano y además clasificarse por primera ver para la competición más importante del nivel sub 20. Para ello tienen que ganar a la selección chilena de Rabello, Seba Martínez, Nico Castillo y Lichnovsky. Y aunque no lo logren su torneo habrá sido magnífico.

La selección peruana sub 20 ha conseguido formar una generación de futbolistas muy prometedora. Sobre todo en el apartado ofensivo, donde tienen uno de los equipos con mayor cantidad de talento del torneo, con múltiples variantes. Además, varios de sus futbolistas ya han dado el salto al extranjero, por lo que poco a poco se va gestando un equipo de cierto potencial a medio y largo plazo. Una prueba más de que el fútbol de Perú está evolucionando, más allá del éxito que supuso el tercer puesto logrado en la pasada Copa América.

Sin embargo, a la selección peruana se le está haciendo muy largo el torneo y sus jugadores han llegado agostados al tramo decisivo. Edison Flores (Villarreal B) y Benavente (categorías inferiores del Real Madrid) son menos desequilibrantes y participan en menor medida en el juego de su equipo. El primero, tiene una muy buena zurda y sabe asociarse bien con sus compañeros mientras que el segundo participa muchísimo en el juego, es más desequilibrante en el regate y quizás es el futbolista más creativo e imaginativo de la plantilla. Ellos han perdido la frescura que mostraron en la fase inicial del torneo, pero por la gran cantidad de jugadores que Perú tiene para dicha zona del campo siempre hay alguno que destaca y lo intenta compensar si ellos no están acertados.

Por ejemplo, Polo, Reyna y Deza son atacantes rápidos y hábiles que aportan profundidad. Además, cada futbolista tiene sus características particulares y aporta distintas virtudes. Deza es un segundo punta explosivo pero demasiado individualista, ya que a menudo abusa conduciendo el balón durante demasiado tiempo. En cambio, Andy Polo también aporta velocidad, pero partiendo desde la banda derecha. En este torneo ha jugado más cerca de la línea de banda que de la frontal del área. Otro tipo de velocidad aporta Reyna, que ha jugado la mayoría de partidos como hombre más adelantado y que hace estragos en las defensas con sus desmarques de ruptura. Además, sabe usar muy bien su cuerpo para proteger el balón y forzar faltas. Un perfil distinto al de Bulos, que es más corpulento y menos móvil, un rematador de área de los de siempre.

Todos estos jugadores han tenido su momento, aunque Andy Polo y Bulos han sido los que peor rendimiento han dado. Por detrás tienen a Guarderas y Cartagena como fieles escuderos, e incluso a Hinostroza, un centrocampista de buen trato de balón, bastante hábil, y que también ha jugado varios partidos en la banda derecha. Su entrada en esa posición garantiza mayor posesión de balón y más pausa para un equipo que suele ser bastante vertical y directo en su juego. También hay que destacar el magnífico torneo de Guarderas, el pilar en el centro del campo. Se coloca bien, cualidad que le permite robar y ganar bastantes balones, y tiene una zurda exquisita. Sus pases en profundidad suelen ser precisos y si él aparece a menudo Perú suele estar bien.

No obstante, no todo son virtudes y la defensa flojea. Perú ha concedido demasiado atrás y ahí ha perdido bastantes puntos, ya que es un equipo menos fiable que Uruguay o Paraguay. Gómez es un lateral de buenas condiciones que se incorpora bien al ataque y Tapia es un portento físico de gran zancada, pero dos años menor que los demás. El portero Campos también está haciendo un buen torneo, pero deja algunas dudas en los balones aéreos. Colectivamente los atacantes no siempre ayudan y eso complica las tareas de contención. Cuando Perú se ha ido echando hacia atrás con el marcador a favor y ha dejado de presionar arriba ha sufrido más de la cuenta.

Así llega Perú al partido decisivo de mañana, en el que se juega clasificación ante Chile en un duelo directo en el que sólo le vale ganar (domingo, 21:30h). Pero el éxito de esta selección no debería depender de este encuentro. Perú acabó la primera fase como líder de un grupo difícil, por delante de Brasil y Uruguay, y tiene una plantilla con más talento que Paraguay, que quizás acabe alzando el título. El Sudamericano sub 20 tiene que sentar las bases para una generación ilusionante a medio y largo plazo. Y si el premio es su presencia en el Mundial sub 20, mejor, porque le daría aún más vuelo a este equipo. En cualquier caso, del trabajo bien hecho acabarán obteniendo réditos. Y más si los jugadores son buenos, como en este caso.

martes, 29 de enero de 2013

Sin estrellas compiten mejor

Malí no es un equipo vistoso. Tampoco resulta especialmente atractivo para el espectador neutral, que difícilmente sentirá simpatía por su fútbol como quizás sí ocurra con otras selecciones de menor cartel como Etiopía o Cabo Verde. Además, la magnífica generación que lideraban Mahamadou Diarra, Fréderic Kanouté y Seydou Keita se ha apagado. El primero se ha perdido la CAN por lesión, el segundo se despidió de la selección hace tres años y, como Keita, ha emigrado al emergente fútbol chino. El que podía ser el líder de la siguiente generación, Mohamed Sissoko, se ha quedado en menos de lo que insinuaba a pesar de jugar actualmente en el poderoso PSG. 

Pero, con un equipo peor y aparentemente discreto, Malí sigue compitiendo. De hecho, quizás compite mejor ahora que hace cinco años, cuando se presentó en la Copa de África con sus tres estrellas en su mejor momento conjunto. Entonces le tocó un grupo complicadísimo, con Costa de Marfil y Nigeria, y se quedó fuera en la primera fase. Dos años más tarde la decepción se repitió cuando Malí tampoco fue capaz de superar la fase de grupos a pesar de la espectacular remontada en el partido inaugural.

Tras estos dos fracasos, Malí fue objeto de un cambio radical. Al no tener a jugadores de tanta calidad se aprovechó la fuerza del bloque, que fue la principal característica del equipo de Giresse en la pasada CAN. Con una hoja de ruta totalmente opuesta a la de otras selecciones como Marruecos o Senegal, de enorme potencial en lo individual y pésima coordinación en lo colectivo, organizar un equipo compacto fue la prioridad. Malí pasó a ser un equipo incómodo que cedía el balón pero al que era muy difícil inquietar. Perdieron recursos en ataque, pero las jugadas a balón parado y el acierto de Diabaté en el remate permitieron compensarlo con un mínimo de goles. De esta manera Malí pasó de caer en la fase de grupos a subir al tercer escalón del podio africano.

El seleccionador ya no es Giresse, pero Carteron ha decidido aprovechar la herencia recibida. Ayer ante la República Democrática del Congo vimos una exhibición defensiva del equipo malí, que tras la locura inicial hizo que su rival se sintiese impotente. Líneas bien juntas, equipo compacto, muchos hombres tapando líneas de pase por el carril central y velocidad para salir al contraataque. Como en el partido anterior contra Níger, la RD Congo fue incapaz de crear peligro ante un rival bien replegado. Aquí un ejemplo: a partir del minuto 20 el portero Samassa sólo tuvo que intervenir una vez, para detener un disparo. Y éste tuvo que ser desde fuera del área. De hecho, Malí hasta tuvo ocasiones en los últimos minutos como para acabar ganando.

Ésta será su carta de presentación para el partido de cuartos de final que disputarán contra Sudáfrica. Por lo tanto, un rival de un nivel similar que les permite soñar con las semifinales y repetir la actuación del año pasado, algo que hace poco parecía una utopía. No serán un equipo divertido, pero pocos equipos dominan tan bien el arte de hacer que pasen tan pocas cosas en su contra durante noventa minutos de partido sin necesidad de monopolizar la posesión de balón. Son tan distintos a los demás que hasta ahora sólo han encajado goles de penalti. Saben sufrir y compiten de maravilla.

domingo, 20 de enero de 2013

El partido de sus vidas

La última jornada de la Eredivisie ha sido atípica, con un Twente que se ha dejado puntos en casa ante el RKC Waalwijk, un AZ que se ha olvidado de su mal momento goleando a un Vitesse sin Bony o con un Amsterdam ArenA cubierto que ha cedido parcialmente por la acumulación de nieve. Aunque lo más sorprendente llegó el viernes, en el partido inaugural. Entonces apareció en escena el PEC Zwolle, un equipo de la parte baja que sólo había ganado tres partidos, para sorprender y vencer al PSV en Eindhoven.

La victoria del Zwolle no fue un mero accidente, un pequeño despiste de un PSV que domina y no transforma sus ocasiones. No fue así. Realmente merecieron la victoria, con una puesta en escena magistral y con unos jugadores modestos que se creyeron capaces de ganar a cualquiera. Parecieron un equipo grande y además transformaron las pocas ocasiones que tuvieron. El Zwolle fue capaz de salir al contraataque en varias ocasiones a lo largo del primer tiempo y siempre con muchos jugadores llegando al área. En una de estos ataques van den Berg se disfrazó de genio engañando a Zanka Jorgensen con sólo un pequeño amago con el cuerpo y tras varios rebotes el balón lo empujó Benson. Merecido tanto entonces que transmitía la sensación de que al equipo de Langeler le salía todo bien. Con recursos mucho más limitados fueron capaces de hacer mucho más.

Sin embargo, el Zwolle tuvo un tramo en el que tuvo que sufrir. Y supo sobrevivir a él. Acabó agotado físicamente el primer tiempo y el PSV lo encerró en su campo hasta conseguir empatar el partido. Esta dinámica fue la que se impuso también en los primeros instantes de la segunda mitad hasta que, en la única que tuvieron, Benson aprovechó un desajuste defensivo para volver a adelantar a su equipo. Entonces el Zwolle se transformó y pasó de ser el decimotercero clasificado a disfrazarse de equipo digno de competición europea.

Por ambas bandas Mokhtar y Gravenbeek crearon peligro de manera constante. El rival se lanzó al ataque y dejó vacía la posición que ocupaban sus laterales, por lo que tenían espacio y tiempo para correr. Entre ellos se encontraba Benson, el autor de los dos tantos, que estuvo mejor en los primeros sesenta minutos de partido. Supo aprovechar que Pluim retenía la atención de ambos centrales para entrar desde la segunda línea a posiciones de remate. De hecho así fueron sus dos goles, parecía indetectable para los defensores rivales.

Pero el mejor fue el delantero centro, el ya mencionado Pluim. Con el partido ajustado distraía a los centrales y generaba espacio para sus compañeros. Pero con el 1-2 creció y decidió que era su momento, simplemente. Olió la sangre de un tocado PSV y empezó a participar en el juego. Apoyos más cortos y otros más largos, juego de espaldas, aperturas a las bandas, sensación de amenaza en el área... parecía mucho más que no un delantero que sólo había marcado un gol en la Eredivisie en los dos últimos años. En un córner llegó su gol, con un magnífico cabezazo. El primero de la temporada.

Pluim cerró el partido en el minuto 63 y luego vino el esperpéntico final de un PSV incapaz de batir a un Diederik Boer tocado por una varita mágica, porque paró todo lo que llegó, tanto de manera voluntaria como involuntaria y fortuita. Fue una bonita recompensa para un portero que lleva 12 años en la institución y que además tiene un dedo menos en una de sus manos desde que es un niño.

El próximo sábado el PEC Zwolle jugará su siguiente partido y posiblemente vestirá su ropaje habitual, el de un equipo modesto que tampoco encaja muchos goles pero que hasta este viernes había sido incapaz de anotar tres en un mismo partido. Difícilmente jugará a un nivel similar el  próximo sábado, ni en cualquier otro partido de esta temporada, pero jamás olvidarán la noche del pasado viernes. Ese día simplemente se creyeron potenciales campeones de Europa.

viernes, 18 de enero de 2013

Un torneo para conocerlos

No gusta a todo el mundo. Los que más se quejan son los clubes, que a veces se lo piensan dos veces antes de fichar a un futbolista africano. Incluso a algunos futbolistas tampoco les gusta esta competición, pero esto es menos habitual. A los que nos gusta el fútbol nos complica un poco más cuadrar nuestro calendario, porque la carga de partidos a ver aumenta por encima de las posibilidades que permiten las 24 horas del día. No obstante, la Copa de África siempre apetece. Y empieza este sábado (Sudáfrica-Cabo Verde, 17h).

La CAN es una competición especial. Es una oportunidad para descubrir jugadores y para prestar atención a partidos que jamás veríamos. Sobre todo es una manera de acceder a futbolistas, equipos y estadios con los que difícilmente podríamos entrar en contacto desde la distancia. Esto también implica un escaparate para los futbolistas. No será tan grande como un Mundial, incluso de categorías sub 17 y sub 20, pero es una oportunidad importantísima para muchísimos países. Y participar en una Copa de África es bastante más fácil para un país como Cabo Verde, Sudán o Libia. Sin ir más lejos, la selección de Sudán participó en la pasada edición con una convocatoria formada íntegramente por futbolistas de la liga local y alcanzó los cuartos de final tras superar a la Angola de Manucho en la fase de grupos. Eso es Copa de África en estado puro. De hecho, a estos chicos posiblemente los vio más gente en dos semanas de CAN que en toda su carrera profesional hasta entonces. O al menos los vieron jugar en mayor cantidad de lugares.

Esta edición significará un pequeño cambio, ya que será la primera vez que el máximo torneo de naciones africano se disputará en dos años (2012 y 2013) de manera consecutiva. De este modo se evitará que coincidan Mundial y Copa de África en un mismo año natural en el futuro. Pero esta modificación no provocará que esta competición sea menos atractiva, sino todo lo contrario. Por ejemplo, selecciones como Marruecos, Ghana o Costa de Marfil buscarán reivindicarse y olvidar la decepción de la última edición. Pero lo más estimulante siempre llegará con esas selecciones desconocidas, como la debutante Cabo Verde, la modesta Níger o la ya olvidada Etiopía, que regresa a una Copa de África 31 años después. No las veremos en las rondas finales del torneo, donde echaremos de menos a Senegal, Camerún y Egipto, pero la CAN también es suya.

martes, 8 de enero de 2013

Impossible n'est pas mendois

Uno de los momentos más bonitos del año se produce cuando los equipos de Ligue 1 se suman a las eliminatorias de la Coupe de France. Esta ronda, que como en el caso de la FA Cup se juega a principios del mes de enero, contiene multitud de historias. Éstas son historias de clubes y jugadores anónimos, pero también de otros que no lo son tanto, que simplemente salen en la prensa del lunes con un resultado y un número al lado en su clasificación en liga. Por lo general son nombres que no saltan a la vista cuando uno va pasando las páginas, pero que tienen su momentito de gloria. En otras ocasiones, éstas son historias de clubes gigantes que han sido derrotados por rivales teóricamente muy inferiores. Por esta razón se ven humillados, porque además sus caras de tristeza y decepción ocupan las portadas en que desearían ver la foto de su capitán alzando la Copa. 

Aun así, a veces encontramos otro tipo de historias, relatos que tratan de clubes inexistentes a los ojos de los demás, de equipos minísculos que existen más allá del anonimato. Éstos son clubes cuya clasificación hay que buscarla en las profundidades del fútbol francés y no en la esquina inferior de los periódicos, teniendo que confiar completamente en la página web de tales instituciones. Nadie ha creído necesario ni siquiera escribir una página en la Wikipedia francesa en su honor, y eso que éste representa a una ciudad de 12.000 habitantes y hasta adopta el nombre de la región de Francia donde se encuentra. Aunque eso no evite que su campo de fútbol se halle en una esquina olvidada de la propia ciudad.

Aquí entra en acción el Avenir Foot Lozère Mende, un equipo del sur de Francia. El municipio de Mende, situado en el departamento de Lòzere dentro de la región del Languedoc-Roussillon, está perdido dentro del a nada, aunque siempre ha sido un lugar de paso donde se han producido conflictos. Una distancia de unos 130 kilómetros la separa de los dos núcleros urbanos más grandes a su alrededor, que son Nîmes y Montpellier, prácticamente lo único que hay cerca. Un poco más lejos, a 140 kilómetros, encontramos la ciudad del último rival copero del AFL Mende. La historia del Arles-Avignon es la de un club que firmó una pésima temporada 2010-11 en la Ligue 1 -era un recién ascendido, pero sólo sumó 20 puntos- y que poco antes se había mudado de Arles a Avignon, lo que supuso un traslado de 33 kilómetros hacia el norte para sus aficionados.

Los clubes de estas ciudades relativamente cercanas se cruzaron en la última ronda de la Coupe. No obstante el AFL Mende merece un poco más de atención. Este equipo de la séptima división del fútbol galo eliminó al Limoges FC de la quinta categoría del fútbol francés hace un mes. Ésta es la mayor hazaña de un club que cumplirá nueve años de vida el próximo mes de junio. Para ser más exactos, el 22 de junio de 2004. Ese día se fusionaron el Eveil-Mendois Football y el AS Valdonnez. De ahí salió el AFL Mende, que se estableció en la ciudad que lleva el mismo nombre, donde ya jugaba el primero de los dos equipos mencionados. También intuimos que a raíz de esta fusión nació un equipo paralelo para mantener la herencia del AS Valdonnez, porque en 2004 también nació el Valdonnez FC. Actualmente este club está jugando en la misma liga que el AFL Mende y el código postal identificado en su web nos enlaza a un pueblo fronterizo. No obstante, sus orígenes no quedan demasiado claros.

Pero volvamos al AFL Mende. Actualmente dominan su liga, en la 7ª división francesa, también llamada "liga de honor regional de Languedoc-Roussillon". Han sumado 40 puntos tras 10 partidos en el grupo A. Porque, efectivamente, en esta categoría, además de haber dos grupos, las victorias suman cuatro puntos, los empates, dos y las derrotas, uno. Al fin y al cabo no es necesario correr el riesgo de dejar a algún equipo con 0 puntos en la categoría amateur, y la diferencia entre victoria y empate o entre empate y derrota sigue siendo la misma. Con un colchón de cuatro puntos en liga y camino de mejorar el tercer puesto de la temporada pasada el AFL Mende recibía la visita del Arles-Avignon, que no deja de ser el origen de este texto.

Un mosaico amarillo recibe al Arles-Avignon en Mende

La afición, como en el partido anterior de Coupe, ya iba preparada con el mosaico amarillo que muestran los seguidores del AFL Mende con el programa del encuentro en mano. Difícilmente soñaron con un partido mejor del que vieron, ya que empezaron ganando en el minuto 19 y lo cerraron en el 90 con un segundo gol. Ambos tantos los marcó Fadil Gourmat, capitán del modesto conjunto de Mende, y también ayudaron los postes, tres en total, para mantener la portería a cero. Así derrotó el AFL Mende a un equipo de Ligue 2 que combinó en su alineación a futbolistas titulares con otros menos habituales.

De este modo la ciudad de Mende ha vuelto a meter a un equipo de su localidad entre los 32 mejores equipos en la Coupe de France 14 años después. Aunque su escudo no haga referencia a su historia anterior, la web del club destaca con orgullo que Juju Titiguei y Stéphane Saurat, dos miembros de la actual plantilla, ya fueron protagonistas en 1999. El segundo, de hecho, es el actual entrenador del AFL Mende. Entonces ya se le describía en la ficha como "apasionado", por lo que su actual rol en el club posiblemente no debe sorprender a nadie.

Con la victoria del pasado fin de semana el AFL Mende ya ha igualado el mejor registro de la ciudad y, por mucho que se sienta heredero del Eveil-Mendois Football, podemos asegurar que está viviendo el mejor momento en sus 8 años y medio de existencia. En 1999, el entonces equipo de Saurat y Titiguei cayó en casa por un contundente 1-4 ante el AS Angoulême, un equipo que entonces jugaba en 3ª y que actualmente está en la 6ª división. De hecho, en la plantilla del AS Angoulême jugaba Marc-Antoine Fortuné, pero eso ya es otra historia.

El Avenir Foot Lozère Mende se ha ganado una oportunidad para superar cualquier récord y colarse en los dieciseisavos de final. El Le Havre espera en la próxima ronda, que se disputará en un par de semanas. Para los 12.000 habitantes de Mende el Le Havre no deja de ser otro equipo de Ligue 2 al que intentarán batir en casa para soñar con una nueva eliminatoria y quizás con un equipo de mayor entidad. Y atención con la eliminatoria del CS Meaux Academy, uno de los equipos en los que jugó Joël Cantona, hermano de Éric, y que forma parte de una categoría amateur ligeramente superior, la 6ª división. Se enfrentará al Saint-Étienne para igualar sus mejores registros en la Coupe, obtenidos en 1976 y 1986. Pero dejemos esa historia para más adelante, que en esta ocasión el AFL Mende merece ser protagonista.