domingo 19 de febrero de 2012

La nueva realidad del Utrecht

La temporda 2010-11 fue muy positiva para el Utrecht. Este equipo holandés había sido una de las revelaciones de la temporada anterior. Acabaron novenos en la Eredivisie con un equipo basado en una clara columna vertebral formada por Vorm en la portería, Strootman en el centro del campo, Duplan y Mertens en las bandas y Ricky Van Wolfswinkel en punta. Era un equipo vistoso y alegre, al que había que ver de vez en cuando. Su irregularidad le penalizó -el equipo se quedó fuera de Europa-, pero dejó grandes partidos como sus dos victorias ante el Ajax de Amsterdam, a la postre campeón de liga.

Sin embargo, el verano fue duro. Vorm se marchó a Inglaterra, al Swansea, donde está completando una grandísima temporada. Ricky Van Wolfswinkel,al Sporting de Portugal, a la capital portuguesa en un equipo que se encuentra en una situación convulsa tras la destitución de Domingos Paciência. Finalmente, los dos mejores jugadores del equipo, Strootman (que en unos 6 meses había pasado de jugar en la segunda división holandesa con el Sparta de Rotterdam a debutar con la selección absoluta) y Mertens ficharon por el PSV Eindhoven, máximo favorito a ganar la Eredivisie esta temporada.

Estas ventas sirvieron para ingresar cerca de 20 millones de euros. A cambio, el dinero recibido se invirtió en tres futbolistas suecos: el mediocentro Martensson, el central Nilsson y el atacante Gerndt, el fichaje más caro del verano y de la historia del Utrecht. Los dos primeros actualmente están lesionados y el tercero ha sido protagonista por sus excentricidades fuera de los terrenos de juego, que estuvieron cerca de manderle a prisión durante varios meses. Además, el Utrecht se ha reforzado con alguna cesión, como la de Rodney Sneijder, la incorporación del japonés Takagi o la presencia de varios canteranos como Kali, Bulthuis o de Kogel.

Evidentemente, el Utrecht ha notado el cambio de nivel entre las altas y las bajas producidas el pasado verano. La temporada está siendo complicada. Son decimocuartos, a tres puntos de la promoción y la aportación de Asaré, Duplan y Mulenga no es suficiente para mantener al equipo más arriba. Además, la defensa no acompaña al equipo de Jan Wouters, que echa de menos la solidez de Strootman y el desequilibrio de Mertens. Las lesiones, tampoco.

Hoy, el Utrecht recibe la visita del AZ Alkmaar, equipo que parece estar saliendo de su bache particular tras encadenar cuatro victorias consecutivas. Sin embargo, en el Utrecht todavía queda esperanza. Sólo han ganado dos partidos oficiales en los últimos cuatro meses, incluyendo el parón. Pero estos dos partidos fueron contra el Ajax de Amsterdam, como también pasó la temporada pasada. ¿Si el Utrecht fue capaz de repetir la hazaña del año pasado, ganándole sus dos partidos al Ajax, por qué no puede repetir el 5-1 con el que cerraron la pasada Eredivisie 2010-11? Aunque sí, ese día Mertens hizo un hat-trick y Van Wolfswinkel marcó los otros dos goles.

martes 14 de febrero de 2012

La última parada de Jerôme Rothen

Quería escribir algo más sobre la reciente Copa de África, recién acabada. Sin embargo, ya habrá tiempo para ello. Hoy también vuelve la Champions League y pasado mañana la Europa League, pero ya habrá tiempo para estos temas más adelante. Sin embargo, toca un breve paréntesis para el fútbol de primer nivel, tanto europeo como africano. Porque toca volver a la Ligue 2. Y volver para hablar de un mito que está en el tramo final de su carrera futbolística: Jerôme Rothen.

El AS Mónaco, tras una importante inversión en el mercado de invierno con los fichajes de jugadores de cierto nivel como Dirar, Kagelmacher, Barazite o Vladimir Koman, recibía al Bastia, que llegaba como tercer clasificado de la Ligue 2. No está de más recordar que este equipo de la isla de Córcega ascendió la pasada temporada a la segunda división del fútbol francés.
El Bastia, además de tener a algún que otro jugador joven interesante como Wahbi Kharzi, que no pudo jugar ayer, tiene a un jugador que fue muy importante para el equipo monegasco, Jerôme Rothen. Con el dorsal 25, el mismo con el que disputó la final de la Champions en 2004, volvía a la que fue su casa durante un par de temporadas. Se reencontraba con Giuly, capitán del equipo rival.

Sin embargo, a diferencia de Giuly, que sigue jugando pegado a la banda derecha, la posición de Rothen en el terreno de juego ha cambiado en los últimos años. Tras pasar por varios equipos europeos como Rangers o Ankaragücü a sin demasiado éxito, fichó por el Bastia el pasado verano. Y en su nuevo equipo, Frédéric Hantz ha encontrado que el interior zurdo de su equipo es la mejor posición para el ex internacional francés.

Imitando lo que hace Sir Alex Ferguson con Ryan Giggs, Rothen influyó más que nadie en el juego de su equipo en la victoria de su equipo. Ya no tiene la velocidad de antaño, pero su zurda sigue siendo de enorme calidad y extremadamente útil. Además de iniciar todas las jugadas a balón parado - es él quien da la asistencia en la jugada del gol, a la salida de un córner-, fue capaz de controlar el juego a su antojo. Fue capaz de ralentizarlo cuando era necesario pero también de soltar un preciso pase en profundidad o un medido cambio de juego a la banda opuesta. Mide más y mejor sus esfuerzos y apenas llega a la zona de remate, pero sigue siendo determinante.

A sus 34 años, Rothen tiene cuerda para seguir jugando. No mucho, pero le queda cuerda. Tras la victoria de ayer el Bastia se puso líder de la Ligue 2, con un partido más que la mayoría de sus rivales. Al bueno de Jerôme todavía le queda un año de contrato y quizá la próxima temporada sea su última oportunidad para volver a jugar en la Ligue 1. Y como mediocentro, evidentemente.

lunes 13 de febrero de 2012

El doble llanto de Musonda

Llegaba la Copa de África a su fin, reservándonos un partido espectacular, quizá el mejor del torneo, a modo de cierre. Afrontaban Zambia y Costa de Marfil a su tercera final. Los precedentes decían que nunca antes una selección había perdido tres veces en la final (Zambia había perdido en 1974 y 1994) y que las dos finales anteriores de Costa de Marfil se habían decidido en la tanda de penaltis. Costa de Marfil cerró el torneo sin encajar ningún gol y las otras dos estadísticas anteriores tampoco se rompieron.

Zambia fue mejor en el global del partido. Planteó el partido de manera valiente, pero tampoco suicida. Corrió ciertos riesgos, presionando más arriba que de costumbre aunque fuera de manera posicional y con jugadores llegando desde la segunda línea en ataque. Destacaron especialmente Mayuka, por bajar y descargar hacia sus compañeros casi todo lo que le mandaban, y Sunzu, que cuajó un partido sensacional ante uno de los mejores delanteros del torneo, Didier Drogba. Jugaron bien los demás compañeros, en especial los hermanos Katongo, y el equipo creó varias ocasiones de gol, siendo el equipo que creó más dificultades a la hasta entonces invulnerable Costa de Marfil.

Los marfileños, por su parte, siguieron la línea mostrada en el torneo. Sin embargo, les costó entrar en el partido, quizá superados por las circunstancias. Sus estrellas participaron muy poco, menos de lo previsto, especialmente en el primer tiempo. Ni Gervinho ni Kalou desequilibraban en los extremos y Gosso Gosso, cuando sorprendía por la derecha, fallaba en la ejecución de los centros. No fue hasta la segunda mitad cuando Yayá Touré empezó a tener verdadero peso en el partido, igual que Gervinho.

Sin embargo, el partido estuvo marcado por tres momentos. El primero, en el minuto 12. Lesión de Musonda en una entrada, evitando una clara ocasión de Costa de Marfil. Este veterano jugador zambiano, lateral zurdo durante todo el torneo, estaba posiblemente ante su última (y única) oportunidad de disputar un partido de tanto nivel. A sus 34 años, siendo el teórico suplente del joven Emmanuel Mbola, sancionado por varios meses, no le quedó más remedio que abandonar el terreno de juego. Evidentemente, lo hizo llorando, sollozando, dejándonos una imagen impactante. Las suyas eran lágrimas de rabia, de impotencia, de dolor. Un final demasiado precoz e inesperado para lo que tenía que ser su final.

El segundo momento nos remite ya al minuto 70. Pasaron más cosas, pero ninguna tan trascendente. Chansa cometió un penalti infantil e inecesario sobre Gervinho, que estaba creciendo en la segunda mitad, encarando y desbordando a Nyambe con demasiada facilidad. Era Drogba el lanzador. Enfrente estaba Mweene, quien le ya había parado un penalti a Asamoah Gyan en semifinales. Mientras, Drogba tenía en su mente dos momentos: el penalti fallado ante Guinea Ecuatorial en cuartos de final y el que falló en la tanda de penaltis decisiva ante Egipto, en una final disputada seis años atrás. Y Didier Drogba, que también ha marcado muchos penaltis y goles decisivos en su carrera futbolística, volvió a fallar en un momento clave. Seguía el 0-0 en el marcador y Zambia respiraba algo más tranquila.

El tercer momento anterior a la tanda de penaltis, porque no quiero seleccionar más que tres, ya ocurre en el minuto 87. Zahoui, hasta entonces un seleccionador que había primado el orden táctico y el equilibrió, sustituyó a Yayá Touré, que había crecido en la segunda mitad, para dar entrada a Wilfried Bony. Ante este cambio, dos lecturas. La primera, que no había entrado Doumbia, que apenas había participado en todo el torneo, algo que ya no sorprendía demasiado. La segunda, que Zahoui prefirió quitar a Touré antes que a Tioté, sorprendiendo a propios y extraños. Y sorprendiendo más pensando que posiblemente todavía quedarían treinta minutos más, toda una prórroga.
El cambio aisló a Cheick Tioté en el centro del campo y nos permitió ver a una Costa de Marfil desorganizada, ansiosa, nerviosa y superada por las circunstancias y emociones, algo que no habíamos visto en todo el torneo. Y, pese a tener más delanteros, tampoco creó tantas ocasiones durante los treinta minutos suplementarios.

Tras 120 minutos antológicos, no vimos ningún gol. Pese a ello, pocas veces un empate a cero fue tan entretenido y emocionante. Finalmente, más allá de esos tres momentos destacados, se llegó la tanda de penaltis y casi nadie falló. Tras 14 penaltis impecables, falló Kolo Touré, perdonó Kalaba y volvió a fallar Gervinho. Sunzu marcó el gol decisivo.

Justo después del penalti de Sunzu, las lágrimas de dolor y rabia de Musonda se convirtieron en lágrimas de alegría. Lloraban a la sombra los jugadores de Costa de Marfil. Se lamentaban, hundidos, Didier Drogba, Kolo Touré y Gervinho, pensando que habían tenido el título de campeones de África en sus pies mientras era Chris Katongo quien alzaba el trofeo al cielo, dedicándole el triunfo a la generación zambiana perdida en ese accidente de aviación en 1993, que se produjo pocos kilómetros del estadio de Libreville...

jueves 9 de febrero de 2012

Pyotr Kachura o el bielorruso que unió Sheffield y Chengdu

Pyotr Kachura fue un jugador bielorruso internacional en 29 ocasiones con su selección que actualmente forma parte del cuerpo técnico del Dinamo de Minsk, equipo en el que se crió y se dio a conocer. Sin embargo, este bielorruso de 39 años tiene una historia curiosa que incluso él mismo quizá desconoce. Una historia inicial que da pie a muchas otras que se entrecruzan.

Su carrera empezó en el Dinamo de Minsk. Debutó a los 17 años, en 1989, pero luego estuvo un año (1993) jugando en uno de los otros equipos de la ciudad, el Dinamo-93. Por aquel entonces jugaban cuatro equipos de Minsk en la Primera División Bielorrusa, competición prácticamente nueva por la desaparición de la URSS un par de años antes. Entonces eran Torpedo Mogilev, Torpedo de Minsk, Dinamo-93 Minsk y el Dinamo de Minsk. De estos equipos actualmente sólo queda uno, el Dinamo de Minsk, que sigue jugando en Primera División junto al nuevo FC Minsk, fundado en 2006.

El Dinamo-93 fue fundado incialmente para ser el segundo equipo del propio Dinamo de Minsk, pero luego se independizó y sufrió varios cambios de nombre. Kachura jugó en ese equipo bajo el nombre de Belarus Minsk y Dinamo-93 en el año 1993. Sin embargo, un buen incio de temporada 93-94 le valió para volver al equipo en el que se formó en invierno, el Dinamo de Minsk, con el que ganó la liga esa temporada. Entonces el Dinamo de Minsk era el mejor equipo de Bielorrusia, reforzado por los seis títulos conseguidos por el equipo capitalino en los primeros siete años posteriores a la desaparición de la URSS.
Además, el Dinamo-93 firmó su mejor actuación en la Primera División Bielorrusa en esa misma temporada (1993-94), consiguiendo el subcampeonato. Kachura fue el máximo goleador de la categoría por primera y única ocasión ese mismo año con 21 tantos.

Sus quince tantos conseguidos en la siguiente temporada le valieron para consolidarse como uno de los delanteros del momento en el fútbol de la Europa del Este. Debutó en 1994 con la selección absoluta con 22 años y en 1995 marcó su primer gol ante Lituania, en un partido amistoso. En 1996 dio el salto a Inglaterra, para fichar por el Sheffield United.

Llegó y aterrizó en un equipo que en ese momento se encontraba en la League One, segunda categoría del fútbol inglés. De hecho, ese año junto al Sheffield estaban equipos como Wolverhampton, Bolton, West Bromwich Albion, Norwich, Queens Park Rangers, Stoke City o Manchester City, todos ellos actualmente en la Premier League. De hecho, otros como el Wigan, Fulham o Swansea estaban en cuarta división.

Volvamos a Pyotr Kachura, o, como se hizo llamar en Inglaterra, Peter Kachura. En su primera temporada, el Sheffield estuvo cerca de ascender a la Premier League. Acabó la temporada regular quinto, con la ayuda de los catorce tantos de Kachura. Eliminaron al Ipswich Town en los play-offs y tuvieron la oportunidad de jugarse el ascenso en Wembley contra el Crystal Palace. Pero allí empezó a hundirse el Sheffield United, que perdió en el minuto 90. Un gol de David Hopkin le dio al ascenso al Crystal Palace y sentenció al Sheffield a seguir como mínimo una temporada más en la segunda categoría del fútbol inglés. Por su parte, Hopkin debutaría con la selección escocesa y ficharía por el Leeds United, entonces en la Premier League, ese mismo año. Mientras, Pyotr Kachura tenía que conformarse con ser escogido como el mejor jugador de la temporada en el Sheffield y con marcar en Aberdeen contra Escocia su primer gol en partido oficial con su selección. Ese día Escocia ganó por 4-1, con dos goles de David Hopkin, sus únicos dos goles con la selección escocesa.

A partir de la temporada 96-97, todo fue a peor para el Sheffield, pero también para Kachura, que sufrió muchísimas lesiones que le impidieron jugar con cierta regularidad. El Sheffield se volvió a clasificar para los play-offs después de la decepción vivida ante el Crystal Palace, pero cayó en la eliminatoria previa a Wembley. Kachura no consiguió marcar ningún gol esa temporada y sus cifras nunca volvieron a ser las mismas en las dos siguientes temporadas. Seis y tres goles respectivamente, de más a menos. La única nota positiva, poder presumir de haber sido entrenador por Neil Warnock, entrenador que conseguiría el ascenso del Sheffield United a la Premier League unos años después, en la temporada 2005-06.

Sin embargo, llega la razón por la que este jugador se merece un post tan extenso. En marzo del año 2000, Kachura se marchó por la puerta de atrás, libre, del Sheffield United. Y se marchó a jugar en la liga de China, algo que muy pocos habían hecho hasta entonces. Su nuevo equipo sería el Chengdu Winiu, nada especial, ¡pero un equipo de segunda división china! Su cuento chino duró hasta agosto de ese mismo año, pero fue suficiente para que jugara 19 partidos y marcara cinco goles. Su llama se apagaría en el Dinamo de Minsk y el FC Sokol Saratov hasta que se retiró a los 33 años en su equipo de siempre, al que llegó a entrenar la temporada 2006-07.

Sin embargo, este equipo chino tiene su particular y controvertida historia. Poco después de que se marchara Kachuro, en 2001 se descubrieron una serie de amaños de partidos en la segunda división china, entre ellos la mejor victoria de su historia (11-2 contra el Sichuan Mianyang Taijii). Este amaño hizo que se intentara limpiar la imagen del club en la temporada 2002 y siguientes, pero el equipo siguió estancado en la segunda categoría del fútbol chino... hasta que en enero de 2006 llegó un empresario inglés para comprar el Chengdu. Llegó Kevin McCabe y compró el equipo para afiliarlo al suyo, entonces en la Premier League con Neil Warnock: el Sheffield United. Además, cambió el nombre del club, que pasaría a llamarse Chengdu Blades, en honor al apodo del equipo de Sheffield. Desde entonces se venden camisetas de este equipo chino en Sheffield y camisetas del Sheffield United en Chengdu, todo sea por el negocio. Además, no podía ser de otra forma, los colores de ambas camisetas son iguales, primera y segunda equipación.

Desde entonces, todo va a mejor en Chengdu. El equipo mejoró y consiguió ascender a la primera categoría del fútbol chino en el año 2007. Tras dos temporadas en la máxima categoría china, el equipo descendió por reincidir en la compra de partidos, pero no tardó en ascender de nuevo, junto al Guangzhou, uno de los nuevos ricos en China (actualmente juegan allí jugadores como Cléo, Darío Conca o Cho Won-Hee). Pese a ello, el equipo actualmente lo pasa muy mal para mantenerse en Primera y en 2011 volvió a descender de categoría, reflejando la inestable situación en la que se encuentra el equipo actualmente.

Sin embargo, Pyotr Kachura es el único futbolista europeo que ha jugado en Sheffield y Chengdu (Winiu o Blades). Es cierto que cuando jugó en el equipo chino no había ninguna relación entre ambos equipos, pero no deja de ser curioso que se marchara del equipo inglés al chino, de forma directa. Además hay que añadir que en el Chengdu han pasado jugadores como Bruno Cazarine, un trotamundos que jugó en el Terrassa, o Sven Meyer, un alemán que ha jugado con cuatro equipos distintos de Berlín. Sin saberlo, Kachura fue un pionero en emigrar al fútbol chino, donde ahora juega gente como Darío Conca, Nano, Rochemback o Nicolas Anelka, y relacionó por primera vez a Sheffield y Chengdu, equipo por el que se interesó McCabe posteriormente, en parte porque es un hombre de negocios que tiene especial interés (y varios negocios) en el mercado asiático.

Actualmente ambos equipos están pasando por un mal momento. El Sheffield, tras su paso por la Premier en la temporada 2006-07, está jugando en la League One, ahora tercera categoría del fútbol inglés. tras haber descendido la temporada pasada. Quizá sus trayectorias seguirán siendo paralelas y volverán a subir ambos la temporada que viene, que no estaría mal.

Desde que ambos equipos unieron sus caminos (y negocios), dos jugadores han seguido el camino marcado por Pyotr Kachura, que se marchó de Sheffield para aterrizar en Chengdu, ambas ciudades con una industria importante situadas en el corazón de sus respectivos países. El primero fue Li Tie, futbolista chino que jugó cerca de una treintena de partidos en el Everton. Sin embargo, sólo jugó un partido de la Carling Cup. El segundo fue Sun Jihai, que jugó más de cien partidos en el Manchester City. Fichó por el Sheffield United en 2008 y en 2009 se marchó cedido al Chengdu Blades. Ninguno de los dos llegó a causar el mismo impacto que Kachura, pero el camino ya había sido inaugurado por el bielorruso, de momento el único jugador europeo que se ha marchado de Sheffield camino a Chengdu. Como estos tres jugadores, seguro que vemos varios futbolistas más que siguen su camino en un futuro más o menos cercano.

domingo 29 de enero de 2012

Diagnóstico de un equipo enfermo

El AZ Alkmaar empezó la temporada a un nivel espectacular. Era uno de los equipos del momento, consiguiendo 34 de los primeros 39 puntos de la temporada. 11 victorias, un empate en Amsterdam y una derrota en el campo del Twente en la segunda jornada de liga. Sacaban una distancia importante al segundo clasificado y parecía que podían volver a dar la sorpresa, ganando la liga como hace tres temporadas, cuando el equipo estaba bajo las órdenes de Louis Van Gaal.

Sin embargo, el pasado cuatro de diciembre se produjo un punto de inflexión en la trayectoria casi impoluta de el equipo de Alkmaar. El AZ perdió por 5-1 en el campo del Heerenveen, en un partido en el que el equipo se vio superadísimo por un rival que jugó a un gran nivel, con jugadores como Gouweleeuw, Viktor Elm o Narsingh rindiendo a un nivel excepcional. Esa derrota, más allá del resultado, dañó psicológicamente al equipo.

Desde ese día, el AZ sólo ha conseguido ganar un partido de liga, en casa contra el De Graafschap. Ha empatado otros dos partidos, contra Excelsior (aplazado por niebla) y Ajax y ha perdido otros dos partidos, en los campos de los modestos NAC Breda y Roda, esta última derrota ayer. Han perdido el liderato, ahora en manos del PSV. Planteada la situación, hay que buscar las causas y las soluciones a este problema.

Pese a estar el AZ cayendo en picado, aparentemente no han cambiado demasiadas cosas. Ha vuelto Martens en las últimas jornadas, un jugador que apenas había podido jugar desde el pasado mes de septiembre. Se ha marchado Wernbloom al CSKA de Moscú, pero esto no sirve para juzgar el mal momento del AZ, pues el centrocampista sueco ha jugado varios de los partidos jugados más recientemente. Sin embargo, quizá una de las posibles causas de esta mala racha esté en la delantera.

Altidore empezó la temporada a un gran nivel, pese a no marcar demasiados goles. Sin embargo, está perdiendo su puesto en el once titular ante Benschop, delantero potente, pero algo torpe. Ellos dos han sumado 7 goles en lo que va de temporada (5 Altidore y 2 Benschop). Menos goles que los que ha sumado Rasmus Elm en lo que va de temporada, dato que refleja los malos números de los dos delanteros del AZ.

La aportación goleadora en el AZ viene de los jugadores de segunda línea, de centrocampistas como Maher, Elm o Holman. Es bueno que los goles estén repartidos, pero quizá no que lo estén tanto. Muchos goles llegan a balón parado, aprovechando el gran golpeo de balón de Rasmus Elm, también jugador con más asistencias del equipo, cinco. Pero parece que con eso no va a ser suficiente.

Además, hay jugadores como Holman o Beerens que no están al mismo nivel que en las primeras jornadas, situación parecida a la de Altidore. Desequilibran menos por la banda, crean menos peligro, generan menos ocasiones de gol que hace unas semanas. Si ellos no están bien, el AZ Alkmaar se convierte en un equipo más previsible, necesitado del talento de Adam Maher y la visión de juego de Rasmus Elm para crear ocasiones. Pero, pese al rendimiento de los extremos, Gudmundsson tampoco consigue arrebatarles la titularidad.

Finalmente, buscando las causas del mal momento de forma del AZ, quizá se encuentren en su peor rendimiento defensivo. En las últimas seis jornadas de liga el equipo ha encajado 10 goles (5 contra el Heerenveen), más que en las 13 jornadas anteriores (8 goles). Sin embargo, los miembros que forman la línea defensiva han sido prácticamente los mismos durante toda la temporada. Sólo la lesión de Marcellis ha provocado un cambio en la defensa, siendo ahora Reijnen el lateral derecho titular desde finales de octubre. Pero esa baja tampoco esr la causa del mal momento del AZ, pues sin él el equipo encadenó tres partidos seguidos (Heracles, ADO Den Haag y Utrecht) sin encajar un sólo gol. Puede influir en el rendimiento del equipo, pero no tanto.

Así pues, queda otra posibilidad. Más allá del golpe moral que pudo recibir el equipo el día de la derrota contra el Heerenveen, quizá la causa esté en el rendimiento grupal. Creo que también hay que plantear la posibilidad de que el equipo haya rendido por encima de sus posibilidades durante la mayor parte de la segunda vuelta, alcanzando esa magnífica cifra de 34 puntos de los primeros 39 posibles. Seguramente su nivel real no fuera el que mostraron a inicios de temporada, aunque seguramente tampoco sea el que están mostrando en las últimas jornadas, con partidos realmente malos como el de ayer. Aunque tampoco les vendría mal un buen delantero, un goleador que se acercara a las cifras de Sigthorsson la pasada temporada. Mientras la situación siga así, el AZ Alkmaar seguirá cayendo en la clasificación, quedando cada vez más lejos del líder y quizá de las posiciones de Champions League.

miércoles 25 de enero de 2012

Catarsis en Cardiff

La noche estuvo cerca de acabar en tragedia para los aficionados locales, ayer en el Cardiff City Stadium. El Cardiff City llegaba con desventaja al partido de vuelta de semifinales de la Carling Cup, ante el Crystal Palace. Se adelantó en el marcador, pronto, con gol en propia meta de Gardner, pero fue incapaz de marcar después. Llegó y llegó, creando mucho más peligro que su rival, pero el Cardiff no fue capaz de batir la portería de Speroni por segunda vez en el partido. Incluso los postes se aliaron en contra del equipo local, que demostró ser muy superior al Crystal Palace.

Pero, a diferencia de lo que ocurría en la mayoría de tragedias griegas, el público no fue al estadio conociendo el desenlace por adelantado, viendo repetido el partido por enésima vez. Sin embargo, a medida que iba avanzando el partido, parecía llegar la catarsis al Cardiff City Stadium, con los aficionados sufriendo, identificándose con sus propios jugadores, que parecían estar atados a un destino fatal: la tanda de penaltis.

La purificación del alma, así lo creían los griegos, llegó en la esperada tanda de penaltis, el momento culminante del espectáculo, en el que se decidía el futuro de ambos equipos: una final de Copa en Wembley. Pero, afortunadamente para la afición del Cardiff City, ésta no terminó en drama. Tom Heaton tuvo la oportunidad de redimirse tras fallar en el partido de ida en el gol del Crystal Palace, parando dos penaltis, casi tres, y siendo protagonista en el momento decisivo del partido.

Se hizo justicia con el equipo local, liderado por un magnífico Peter Whittingham. Pero la cruz fue la decepción que se llevó la afición visitante, que no dejó de animar a su equipo hasta el final, confiando en que su esfuerzo les valdría el pase a la final de Wembley. Ese estadio donde estarán Liverpool o Manchester City. Sin embargo, hasta que no llegue la final del próximo 26 de febrero los aficionados galeses del Cardiff City podrán ver repetido una y otra vez el partido, ahora ya conociendo el final de un partido con tanta tensión, un final feliz, afortunadamente para ellos. Y confiarán en que en febrero se repita una historia parecida en Wembley. O, como mínimo, con el mismo final, aunque eso implique sufrir durante 90 (o 120) minutos.

jueves 19 de enero de 2012

La Copa de África: cuando lo mediático y lo desconocido se une

Este sábado empezará la Copa de África, esa competición de naciones que se juega cada dos inviernos y que es odiada por varios equipos que se quedan sin algunos de sus mejores jugadores. Sin embargo, para el público neutral, es una gozada poder disfrutar de una gran competición de selecciones a mediados de temporada, es un aliciente más.

El fútbol africano es uno de los grandes territorios desconocidos en el fútbol internacional. Tener la oportunidad de ver partidos de rondas de clasificación es complicado y quizá lo sea aún más tener información contrastada y fiable de los jugadores convocados, alineaciones y goleadores. Por suerte, esto es más fácil de seguir a través de redes sociales (Twitter es un ejemplo) en las que gente de las zonas más remotas del mundo habla sobre sus equipos.

Podemos saber que Libia, Sudán, Níger y Botswana se han clasificado en la Copa de África. Podemos saber los puntos que han sumado durante la fase de clasificación, su trayectoria y goleadores. Pero a la hora de valorar dichos equipos, es complicado porque el material es escaso y los jugadores, desconocidos. Por este tipo de cosas, la Copa de África es una gran oportunidad.

Ante las dificultades que hay para seguir el fútbol africano, en las próximas cuatro semanas podremos conocer más a fondo selecciones como Guinea Ecuatorial, Gabón, Sudán, Botswana o Libia, desconocidas (futbolísticamente) por la mayoría. Pese a la ausencia de selecciones del peso de Camerún, Nigeria, Sudáfrica o Egipto (ha ganado las últimas 3 ediciones), la competición sigue estando tremendamente igualada, con varios equipos candidatos al título y con la competición abierta a posibles sorpresas, revelaciones y decepciones.

Finalmente, la Copa de África también es una gran oportunidad para los propios jugadores. Para los jugadores que están en un gran momento de forma, como Demba Ba, para demostrar que pueden hacer algo grande con su selección. Para los jugadores que apenas están jugando con su equipo, como Chamakh, para demostrar que pueden jugar a un buen nivel y ser titulares cuando vuelvan. Para los jugadores jóvenes o poco conocidos, como Chemmam, que se pueden ganar una buena fama y quizás el interés de otros clubes. O para jugadores que actualmente no juegan en ningún equipo, como Feindouno, y que quizá todavía estén a tiempo de ganarse un buen contrato.

Por todo esto, la Copa de África de Gabón y Guinea Ecuatorial será muy grande. Hay cuatro selecciones que parten como favoritas: Ghana, Costa de Marfil, Senegal y Marruecos. La pugna por el título no debería andar muy lejos. Sin embargo, también hay que aprovechar esta Copa de África para intentar ver algo de todos los equipos, igual que con la Copa de Asia del año pasado. Porque quizá no volvamos a ver un partido de Níger hasta 2023.

Offtopic: Para saber más sobre la competición, hay muchas maneras de informarse. Personalmente he tenido la suerte de poder participar en dos proyectos ilusionantes para informar con mayor profundidad sobre este torneo.
El primero es el podcast de Global Fútbol (link), en el que hemos podido hacer un programa especial de la Copa de África, repasando su historia, grupos y haciendo nuestros pronósticos.
El segundo es la Guía de la Copa de África 2012 (link) en la que se recoge toda la información sobre el torneo, con análisis particulares de cada selección y que también recoge varias historias y curiosidades sobre este magnífico torneo.